Quien
interprete que en la supuesta simplicidad de las palabras que componen “La tregua”, la obra literaria de Mario Benedetti publicada en 1960, hay
una historia de amor o tal vez sobre segundas oportunidades, no
considero que este erróneo. Pero no puedo dejar de mencionar que la frustración
es la protagonista principal en esta oda a la ausencia de perspectiva. La rutina, programar todo, los prejuicios, no sorprenderse y seguir las reglas a rajatabla es el engranaje
de esta narrativa redactada a modo de diario personal.
En 1974 Sergio Renán dirigió la película adaptada a la obra de MB y, mención obligada, candidata al Oscar. Dos fragmentos (maravillosos) resumen a la perfección lo que tanto nos quiere encomendar el autor, tan atemporales y tan necesarios.
De padre a hijo
- Vos estás a tiempo, pensá que querés, pensá que clase de vida querés y vas a ver que no depende tanto del trabajo. Eso lo aprendí ahora, que uno lo quiere de verdad es lo que está hecho para uno, entonces hay que tomarlo o intentarlo. En eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor que trepar, o juntar guita o resignarse…(SIC)
Aquí Antonio Gasalla, canalizado a través de un ataque histérico y harto de sufrir bullying, le canta varias verdades a sus compañeros laborales
