Benedetti y la fidelidad personal

Quien interprete que en la supuesta simplicidad de las palabras que componen “La tregua”, la obra literaria de Mario Benedetti publicada en 1960, hay una historia de amor o tal vez  sobre segundas oportunidades, no considero que este erróneo. Pero no puedo dejar de mencionar que la frustración es la protagonista principal en esta oda a la ausencia de perspectiva. La rutina, programar todo, los prejuicios, no sorprenderse y seguir las reglas a rajatabla es el engranaje de esta narrativa redactada a modo de diario personal.

En 1974 Sergio Renán dirigió la película adaptada a la obra de MB y, mención obligada, candidata al Oscar. Dos fragmentos (maravillosos) resumen a la perfección lo que tanto nos quiere encomendar el autor, tan atemporales y tan necesarios.

De padre a hijo 
                                                     


Vos estás a tiempo, pensá que querés, pensá que clase de vida querés y vas a ver que no depende tanto del trabajo. Eso lo aprendí ahora, que uno lo quiere de verdad es lo que está hecho para uno, entonces hay que tomarlo o intentarlo. En eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor que trepar, o juntar guita o resignarse…(SIC)



     Aquí Antonio Gasalla, canalizado a través de un ataque histérico y harto de sufrir bullying, le canta varias verdades a sus compañeros laborales

    
                                                              
       
 

STATUS

Como buen fisonomista me cuesta no detenerme algunos segundos para observar a las personas que, en contextos temporales como un viaje en subte o avión, se encuentren leyendo un libro. Recatadamente enfoco en si están concentrados, que leen y cual habrá sido el motivo de su selección. A veces me siento un privilegiado, ya que puedo encontrar una buena lectura eligiendo a Hemingway y adyacente al mismo entusiasmo adentrarme en la autobiografía de Jamandreu.
Considero que se trata de sumergirnos en el mundo que queramos e imaginado como queramos. Entiendo y elijo no subestimar ningún tipo de lectura.

La revista STATUS fue editada a fines de los años 70s. Confinada a ser una publicación meramente “masculina” (aclarado en su portada y hoy casi impensada esa mención) camuflaba a la belleza femenina en páginas con cuentos y notas relacionadas a cierto “nivel” de vida sugerido al género masculino. Válidamente puede interpretarse como una mera excusa para apreciar algunos cuasi desnudos promocionados entre sus artículos, recordemos que regía la transición pre democracia y ciertas publicaciones estaban en el ojo de la tormenta. Las chicas de STATUS estaban permitidas. Quizás por lo sutil de aquellas fotos entendidas como provocativas. Lo que pocos vieron de STATUS, sin desmerecer aquellas bellas mujeres, fue su maravillosa relación con las palabras y, en muchos casos, lo interesante de sus artículos. Aquí rescato algunos fragmentos:

 La historia del café contada con mucha data y anécdotas de lujo


El reportaje sensato a Dalí


El exquisito vocabulario


El erotismo desde la palabra


Definición del diablo de Goethe


 Esos cuentos..


El 80% de sus chicas eran morenas, una bendición anti racista ante una plaga de publicidades y estereotipos de la época.



arte en portada

Escribí unos pequeños artículos para la revista PLAYBOY (edición Argentina) hace un par de años. La publicación ya estaba agonizando. No cobré un peso por aquellas reseñas, pero  fui retribuido por algunos electrodomésticos patrocinadores en la tirada que hicieron mi vida domestica mas afable.
Considero que fue una revista mayormente aburrida y cliché en contenido, pero maravillosa en estética. Y precisamente esa cualidad, perdida durante sus años de ocaso, hizo que visualmente me detuviera en sus primeras portadas, más precisamente las comprendidas entre 1960 y 1970. Siempre sostengo que en muchas creaciones destinadas a otros propósitos hay arte si sabemos escarbar en el contenido. Aquí seleccioné algunas tapas comprendidas en los años mencionados que, a mi criterio, son maravillosas.




Ajita agita

Ajita Wilson fue la gran novedad de los films eróticos de los años 70s. Convocada por la mayoría de los directores del género, esta morena altísima y con los rasgos felinos protagonizó infinidad de cintas sexploitation e incursionó en algún que otro policial de la época.
Poco se sabe fehacientemente sobre su vida personal, nació en Brooklyn en el año 1950 y murió de una hemorragia cerebral en 1987. No existe una extensa bio más que alguna reseña general en Wikipedia y sitios cinéfilos, coincidiendo casi todos con la misma exposición.
Ajita tenia una expresión melancólica en su mirada, aun cuando sonreía o suponía algún orgasmo en sus ansiadas escenas sexuales. Quizás (quizás) hubiera sido inimaginable develar su gran secreto en aquellos años, su carrera se hubiera visto devastada instantáneamente. Que hubiera sucedido si aquellas almas solitarias que, luego de la apertura de la democracia y dando pie a la liberación de las películas de Ajita,  se manifestaran del gran secreto de la promocionada “pantera negra” del cine erótico?  

Ajita nació hombre. Fue George Wilson antes de Ajita. Previamente al incursionar en el cine realizó su mutación transexual. Se convirtió, gracias a sus largas piernas y piel morena intensa, en uno de los iconos emblemáticos del cine de transición, lo demás.. está de mas. Ajita fue maravillosa.

Ajita Wilson (1950 - 1987)



Mandatos derribados: Otra historia de amor

Falleció Arturo Bonín.  En el año 1986 y post dictadura mediante fue protagonista en la primera película argentina con una historia abiertam...